Tuesday, 24 March 2009

El “Efecto Tequila” en el contexto económico mundial

POR: CEGUIR

La historia de la humanidad está llena de sucesos que afectan a miles de personas, directa o indirectamente; hay una tendencia en nombrar a tales acontecimientos con algún rasgo característico fácil de recordar. Cuando escuchamos hablar de sucesos tales como la conocida “guerra de los pasteles” nos damos cuenta de que fue un conflicto originado por un desacuerdo entre México y Francia siendo el detonador un pastelero francés que demandaba se le pagaran pasteles que arbitrariamente se habían comido oficiales del entonces presidente Santa Anna.

En la economía, la crisis de un país que afecta a otro u otros lleva el nombre de algo que hace alusión al país de origen.
La historia económica nos explica que a través del tiempo se han estructurado diferentes formas de producción con rasgos muy específicos. Estas formas de producción son: la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo, el mercantilismo y el capitalismo, entre muchos otros que existen.
La historia económica primitiva comienza con aquel hombre que sobrevivía en las montañas de un hostil mundo hace millones de años, este hombre que se alimentaba de pequeños animales que cazaba cerca de la cueva donde se protegía del agudo clima. Pronto este hombre que vagaba en busca de comida encontró compañía y se estableció cerca del Ecuador donde el clima era menos despiadado, con este asentamiento comenzó la comunidad primitiva. La división del trabajo de la que habla Adam Smith se puede ver claramente en este sistema ya que en esa comunidad unos se dedicaban a cazar y otros a la agricultura.

Miles de años después de que esos hombres primitivos se hubiesen asentado cerca del Ecuador, uno de ellos -presumiblemente el más listo y más fuerte- comenzó a tener mayor poder entre los demás, todos lo respetaban y servían. En esta etapa de la historia las jerarquías en la sociedad se veían claramente marcadas y comenzó a desarrollarse el esclavismo. Un rasgo peculiar de esta forma de producción es que los últimos de esas jerarquías hacían el papel de sirvientes a cambio de ningún tipo de remuneración.
Poco tiempo después de que se dieron esas jerarquías, esos hombres con poder comenzaron a adueñarse de tierras proclamando su propiedad por todos lados. Así nace el feudalismo. Los señores feudales eran propietarios de grandes extensiones de tierra y tenían a muchos siervos a su disposición, gozaban de grandes riquezas y hacían transacciones comerciales con otros señores feudales.
Y fue así evolucionando la historia económica mundial, los señores feudales se extendían en terrenos enormes con los que se crearon grandes Imperios. Estos Imperios comenzaron ambiciosamente a invadir a otros, y con ello comienzan los conflictos por la extensión de poder y el acaparamiento de tierras y riqueza, a esto último es lo que llamamos mercantilismo.
Durante el mercantilismo se desarrolla gran parte del sistema capitalista, en el que hasta donde yo recuerdo, vivimos actualmente.

Un rasgo fundamental del sistema capitalista es el ciclo económico. Este se define como las oscilaciones de la expansión a la contracción de la economía, que ocurren entre crisis sucesivas. Durante el siglo XIX, los estudiosos de la economía se impresionaban por las caídas dramáticas de la actividad económica entre periodos de 7 y 10 años. En 1863 Clement Juglar demostró que las crisis no eran sucesos aislados, sino parte de una fluctuación cíclica de la actividad económica, bursátil e industrial, donde los periodos de crisis venían precedidos de periodos de prosperidad.

Las fases del ciclo económico son: Crisis, Depresión, Recuperación y Auge.
En la actualidad el mundo ha adoptado un sistema que ha nombrado “Globalización”, los países están fuertemente relacionados por lo que un problema económico originado en un país afecta a otro. En 1994 México atraviesa por una crisis que también tiene efecto sobre otros países de Latinoamérica, a este suceso se le llama “El Efecto Tequila”. No sólo la crisis mexicana ha impactado a países latinoamericanos, también existen otras que son fáciles de reconocer: “El Efecto Samba” y “El Efecto Tango”.
La crisis mexicana tiene sus orígenes años atrás en 1981 ya que México atravesaba por una situación crítica derivada de la caída de los precios internacionales del petróleo. Los principales síntomas en aquel estonces eran fundamentalmente cuatro: Inflación persistente, sobrevaluación del tipo de cambio, un gran déficit en la balanza de pagos y crecimiento económico muy lento.
En el periodo presidencial de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) se dio importancia a la inversión extranjera, se privatizó la banca (nacionalizada apenas doce años antes por el presidente José López Portillo). Los ingresos de esas ventas y de otras compañías gubernamentales se destinaron a la inversión en infraestructura con el objetivo de aprovechar el recién firmado TLCAN.
En esos años existía un tipo de cambio fijo, lo que implica que el Banco de México utilizaría las reservas internacionales para mantener el nivel de tipo de cambio deseado dejando a nuestro país con escasas reservas.
La gráfica anterior es un ejemplo sencillo de cómo a través del modelo IS- LM podemos ver cual sería el costo de mantener fijo el tipo de cambio. Para mantenerlo fijo es necesario desplazar la curva IS hacia la izquierda, que significa aplicar una política fiscal contractiva y con ello disminuir el ingreso de equilibrio. Aplicar esta política (que se refiere a disminuir el gasto de gobierno o aumentar los impuestos), implicaría caer en déficit en la balanza de pagos y caer en una desaceleración económica.

Precisamente en esos años, ante el incremento en las tasas de interés internacionales, el gobierno mexicano se vio obligado a aplicar severamente la política restrictiva y el programa de ajuste.
Algunos teóricos comentan que la crisis de 1994 pudo prevenirse y que en ese entonces se tenían tres opciones[1]:
1. No hacer nada (recesión). El no hacer nada implicaba caer en recesión, lo que significaba malas noticias para el país.

2. Devaluación de la moneda. Como ya he comentado anteriormente, no siempre devaluar es una buena política económica, pero en las circunstancias de ese entonces era la opción menos mala. Ya que una devaluación del tipo de cambio cancelaría la sobrevaluación. El precio de los productos nacionales se abarata, lo que fomenta las exportaciones y fortalece el mercado interno.


3. Política fiscal expansiva. Que significa aumentar el gasto de gobierno o disminuir los impuestos y cuyo objetivo es funcionar como un efecto multiplicador. En teoría, para mantener el tipo de cambio deseado, ésta era la mejor opción, sin embargo, tomemos en cuenta dos circunstancias, la primera refiere a que aplicar una política fiscal expansiva implicaría endeudamiento con el exterior y la segunda es que se convirtieron cetes y ajustabonos (deuda a largo plazo) en tesobonos (deuda de corto plazo). Lo anterior sin asegurarse de que tuvieran suficientes reservas internacionales para pagar esos instrumentos financieros.
Se dice que el mejor momento para llevar a cabo la política de devaluación era en febrero de 1994, ya que las reservas internacionales se encontraban altas y con ello se evitaría la emisión de tesobonos. El año de 1994 fue año electoral para cambio de presidente, a lo que se le suman diversos conflictos internos. El presidente Salinas no se arriesgó y quiso dejar un buen sabor de boca de su gestión aplicando la política fiscal expansiva, decisión que desembocaría más tarde en ese año en una severa crisis económica.
¿Pero cómo afectó a otros países la crisis mexicana? En el caso específico de la economía argentina, el PIB, en 1995, cayó el 4.4% y en el primer trimestre de 1996 descendió al 3.2%; se fugaron muchos millones de dólares y tuvo que ser socorrido mediante préstamos internacionales que elevaron el endeudamiento público; descendió bruscamente el consumo y la inversión mermó el 15.9 por ciento y todo esto trajo consigo el desempleo.
Como podemos ver, el entorno internacional en el que estamos inmersos implica que cualquier dificultad que atraviese un país con el que tengamos relaciones comerciales nos afectará directa o indirectamente. Precisamente es lo que actualmente estamos viviendo con la crisis financiera de Estados Unidos.