Tuesday, 19 May 2009

De las implicaciones económicas de la Diabetes

POR: CEGUIR

Todos en algún momento hemos ido a trabajar o a la escuela con algún malestar de salud y sabemos que no es nada agradable. La salud es uno de los factores más importantes para que una persona pueda ejecutar sus tareas diarias de manera exitosa, de otra forma, tanto el rendimiento físico como mental disminuye y esto afecta las labores diarias.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) hace un cálculo anual del Índice de Desarrollo Humano (IDH) para la mayoría de los países. Dicho análisis se centra básicamente en tres aspectos: Salud, Alimentación y Educación; en su opinión, estos rubros miden el grado de desarrollo de una nación, puntajes altos reflejan un mayor nivel de desarrollo. En el análisis hecho por la ONU la ponderación que hacen de cada uno de los aspectos es proporcional a la unidad, por lo que cada uno de los rubros tiene un valor aproximado de 0.33.
Si bien la metodología que ha seguido la ONU está vigente en la actualidad, existen estudios que demuestran que la salud como factor para medir el desarrollo humano tiene mayor peso que los otros rubros, es decir, estos estudios han demostrado que la salud arroja un valor cercano a 0.5.
En un artículo publicado en el “Journal of Political Economy” por Michael Grossman en 1972, detalla un modelo de consumo e inversión en salud como formador de Capital Salud. Dicho planteamiento se deriva de la teoría del Capital Humano la cual a grandes rasgos dice que un individuo invierte en educación y capacitación lo que le va a retribuir a futuro mayores ganancias y que dentro de una economía, la educación juega un papel fundamental que contribuye al crecimiento y desarrollo económico.
El capital en un país representa a toda la inversión, maquinaria e infraestructura con la que cuenta para hacer funcionar su sistema productivo y el término acumulación de capital se refiere simplemente a tener más de ese capital a través del tiempo.

Michael Grossman postula los siguientes enunciados sobre el capital salud:
Que una persona nace con cierta cantidad de Capital Salud y a través del tiempo invierte en ella para incrementarlo mediante dietas, ejercicio, visitas al doctor y diversos tratamientos.
La inversión de un individuo en su capital salud, le retribuye a futuro mayores ganancias que cualquier otra forma de capital, porque el individuo puede desarrollar cualquier otra actividad, como estudiar una carrera y trabajar, si se encuentra sano. Es por ello que postula que el Capital Salud es formador de Capital Humano.


Enfermedades rurales y de la ciudad

Algunos teóricos han planteado una clasificación de enfermedades según el lugar donde predominan. La clasificación contempla enfermedades de la ciudad y enfermedades rurales (o en otros casos las enfermedades de la riqueza y la pobreza). Dentro de las enfermedades rurales tenemos al cólera, diarrea y otras que en la ciudad ya no representan un problema de muerte entre la población. Por otro lado, tenemos las enfermedades de la ciudad, estas enfermedades se desarrollan por el ritmo de vida predominante, son ocasionadas por el sedentarismo, mala alimentación, estrés elevado, sobrepeso y contaminación. Dentro de estas enfermedades tenemos padecimientos de presión arterial, diabetes, gastritis y enfermedades del corazón.
Una de las enfermedades que más preocupa a las autoridades es precisamente la diabetes, la cual en un estudio de la Organización Mundial de la Salud, predomina en los países latinoamericanos por ciertas características prevalecientes en nuestra región, factores como el color de piel y la fisonomía son algunos de los rasgos que hacen de la población latinoamericana vulnerable a esta enfermedad. En sus estimaciones a nivel mundial, hacen una diferenciación entre países desarrollados y países en desarrollo, por lo que pronostican que para el 2030, el total de la población de la región latinoamericana con diabetes se duplicará, por otro lado, la población diabética de los países desarrollados se incrementará, pero en menor medida. El estudio infiere que esto se debe a que los países desarrollados ya están lanzando planes para concientizar a su población del peligro de esta enfermedad y con ello, estos gobiernos destinan mayor cantidad de recursos para la prevención y combate de la diabetes. Por otro lado, podemos ver que en los países en desarrollo como el nuestro, también se están destinando recursos con el objeto de disminuir el número de personas diabéticas.
En caso concreto de nuestro país, el Plan Nacional de Salud 2007-2012, destina un apartado al análisis de la diabetes y podemos encontrar resultados alarmantes:
En un análisis hecho en el 2005, la diabetes fue la primera causa de muerte entre hombres y mujeres en nuestro país.
La Secretaría de Salud ha diseñado un indicador de años de vida saludable (AVISA) el cual mide la cantidad de años que pierde un individuo debido a la enfermedad.
En el 2005, la diabetes representó 6.5 de AVISA perdidos para las mujeres, ocupando el primer lugar de la clasificación y 4.5 de AVISA perdidos para los hombres ocupando el sexto lugar de la clasificación.[1]

¿Cuáles son las implicaciones económicas de la diabetes?
La diabetes es una enfermedad crónico-degenerativa, es decir, es una enfermedad que gradualmente ataca al organismo y sus efectos visibles son a largo plazo. Existen diversos tipos, los cuales pueden aparecer a cualquier edad.
No se considera que la diabetes como tal propicie el retiro prematuro de los trabajadores, sino las enfermedades que se derivan de ella y en condiciones de un tratamiento inadecuado, lo que deriva en un control deficiente de los niveles de glucosa que da pie a enfermedades tales como la neuropatía óptica isquémica, la nefropatía isquémica, cardiopatía, insuficiencia renal, polineuropatía, microangiopatía etc.
Todas estas enfermedades propician que una persona económicamente activa disminuya su productividad y hasta pierda su empleo, lo que ocasionará menores ingresos aunados al costoso tratamiento que debe tomar para tratar de mejorar su salud.
Si este pequeño análisis de una persona lo multiplicamos por los millones de habitantes que tienen la enfermedad, podemos ajustarlo a un modelo muy sencillo como el Modelo de Solow, donde el crecimiento económico se explica por la función de producción Cobb-Douglas:
Donde:


Y: Es el ingreso nacional, dicho ingreso esta en función de las distintas combinaciones de capital (K) y trabajo (L) de una economía.
K: Es el capital, son los recursos, maquinaria e infraestructura con la que cuenta un país para producir distintos bienes.
L: Es el trabajo, se refiere a la población económicamente activa de un país, recordemos que en el modelo de Solow predomina el supuesto de pleno empleo, que se refiere a que la totalidad de los individuos está empleada y los que no, es porque no aceptan el salario que se les ofrece en el mercado.
A: Es un factor exógeno al modelo, representa el nivel tecnológico con el que cuenta una nación y esta explica el crecimiento económico.
a y 1-a: Son las elasticidades de los factores productivos, se refiere a la proporción que se utiliza tanto de trabajo como de capital para la producción.
Siempre hemos escuchado que los países se clasifican como desarrollados y subdesarrollados o en desarrollo. Dicha clasificación se relaciona con la cantidad de recursos y fuerza de trabajo con los que cuenta una economía. Generalmente los países desarrollados son aquellos que cuentan con un K proporcionalmente mayor que su L, es decir, la cantidad de capital es mayor que la fuerza laboral. Los países en desarrollo por otro lado son aquellos que en proporción su fuerza laboral es mayor que la cantidad con la que cuentan de capital.
Para los países desarrollados el capital influye en mayor medida para la determinación del ingreso, mientras que en los países en desarrollo la fuerza laboral ocupa un mayor porcentaje de participación en la función de producción.

La diabetes es una enfermedad que contribuye en gran medida para disminuir años de vida saludable por lo que disminuye años de vida laboral ocasionando el retiro prematuro de los individuos. Si consideramos que dentro de un país la fuerza laboral juega un papel importante en la generación de ingreso, tenemos que la disminución de la fuerza laboral afecta el crecimiento económico además de que disminuye el ingreso de los individuos y ocasiona una caída en el consumo, “el cual es un indicador muy importante que permite monitorear el ‘estado de salud’ que guarda la economía de un país, toda vez que, representa más de dos terceras partes del PIB nacional y genera efectos multiplicadores en la estructura productiva”[2].

Conclusiones

La diabetes es una enfermedad que ha tomado fuerza en estos últimos tiempos, lo que significa que está estrechamente correlacionada con el ritmo de vida de la población. Los “policy makers” o los encargados de diseñar políticas públicas han tomado cartas en el asunto diseñando programas para el combate y prevención de la enfermedad, sin embargo, los esfuerzos no son suficientes y la enfermedad sigue tomando cada vez más victimas.

Si lo vemos del punto de vista económico, la enfermedad se podría representar como depreciación del capital salud, es decir, el porcentaje de salud que pierde un individuo debido a la enfermedad y que este se incrementa conforme avanza la enfermedad. De hecho, la salud vista en términos de la teoría del capital salud es una variable que tiene un rendimiento marginal positivo pero decreciente, es decir, que mientras crecemos nuestra salud crece también, sin embargo, al llegar a la vejez la salud comienza a decrecer.

No sólo se requiere la creación de políticas públicas encaminadas a prevenir y combatir la enfermedad, sino que también se necesita conciencia por parte de los habitantes de que el ritmo de vida que llevamos en la actualidad no es el más favorable para nuestro organismo. Es un peligro latente que amenaza con ser un tema serio que va a mermar la capacidad productiva de un país si no se toman las medidas preventivas adecuadas.

NOTAS

[1] http://portal.salud.gob.mx/contenidos/programa_nacional/programa_07.html
[2] Aguirre Humberto, mayo 2009, Crisis Económica y Consumo, en Contaduría Pública, IMCP, pp.10-13.