Sunday, 9 August 2009

Modelos económicos en México

POR: CEGUIR

Después de la jornada electoral del pasado 5 de julio el priísmo en México salió de su letargo para avasallar a los demás partidos políticos de México. El Congreso de la Unión ahora es prácticamente suyo y el panorama para las elecciones presidenciales del 2012 es favorecedor.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene una historia muy antigua en nuestro país, se fundó en el año 1929 con el nombre de Partido Nacional Revolucionario (PNR) y posteriormente, en 1946 cambió su nombre a PRI. Tras muchos años de estar en el poder pierde la hegemonía en las elecciones presidenciales en el año 2000 cuando Vicente Fox Quezada se proclama ganador.

La victoria de un partido de oposición generó muchas expectativas entre una fastidiada población mexicana que buscaba mejores condiciones de vida a través de un representante que en el papel se veía muy comprometido con el pueblo mexicano.

Pero la nueva vivencia no fue muy grata ya que el presidente no cumplió con las expectativas de una población mexicana abatida por la situación económica y social del país. Fue cuando en un último intento, el pueblo mexicano volvió a confiar en un personaje aun más prometedor (AMLO) que perdió las elecciones presidenciales en un panorama de total incertidumbre.

¿Realmente sería favorable el regreso de este partido al poder?, he escuchado muchos comentarios acerca de este tema y el más sonado es en el sentido de que aunque ellos robaban por lo menos el pueblo no estaba tan pobre y que el actual gobierno roba desmesuradamente. Por otro lado, ¿sería buena opción votar a favor de ese personaje que promete cambiar el rumbo del país redistribuyendo la riqueza para darle una mayor calidad de vida al pueblo?, o simplemente se trata de la vieja historia de la rebelión en la granja.
Me dedicaré a ver cual ha sido el manejo de la economía mexicana durante el periodo en que gobernó el PRI y cuales han sido los pros y los contras de este partido en el poder.
Como bien sabemos, los economistas basamos nuestro análisis en modelos, ya que estos nos permiten ver la realidad de una manera simplificada y entenderla mejor. A partir del año de 1940 se identifican cuatro modelos que vale la pena analizar.

El Modelo de Sustitución de Importaciones
En el año de 1939 ante el comienzo de la segunda guerra mundial, el aparato productivo de los países en conflicto se avocó a la producción de armas, es decir, se utilizaron las fábricas donde se elaboraban automóviles, aparatos electrónicos y cualquier otro tipo de artefacto para, en su lugar, fabricar armas y satisfacer la incesante demanda de los países en conflicto, ya que hay que recordar que el principal proveedor de armamento era Estados Unidos. Esto implicaba un incremento de las importaciones de productos básicos en este país, provocando que México experimentara un boom en sus exportaciones.

México se enfrentaba a una cuestión de vital importancia que necesitaba resolver, dicha cuestión marcaría el rumbo de la historia dependiendo de la decisión tomada. La cuestión era si el país debía seguir siendo agrario o industrializarse y con ello estar a la par de las potencias mundiales, ¿Si usted fuera presidente en ese momento que haría?, ¡pues claro!, Manuel Ávila Camacho optó por tener un país industrializado y canalizó gran cantidad de recursos para que esto fuera posible.

El incremento en las exportaciones ocasionó que se dinamizará el empleo en México y los índices de crecimiento económico se elevaron rápidamente. Aunado a esto, el presidente implementó políticas que contribuyeron a mejorar la situación, a continuación las enumeramos:

Proporcionó crédito a los empresarios consolidando la banca privada.
Destinó más del 50% del presupuesto en transportes y comunicaciones, favoreciendo el crecimiento de la industria de la construcción y de los servicios de transporte.
Implementó una política de bajos impuestos y exenciones fiscales.
Llevó a cabo una política arancelaria proteccionista industrial.

La actividad que más se intensificó fue la de la industria manufacturera, incrementándose casi 500% en dos décadas y representando un porcentaje significativo del producto nacional, posteriormente, cuando Estados Unidos entró a la guerra, la industria minera se vio fuertemente favorecida. Una característica importante de este modelo es que predominaba la frase “hágalo usted mismo”, es decir, en lugar de importar diversos bienes, se optaba por fabricarlos en el país.

Es así como de 1934 a 1956 el valor de la producción medida a precios de 1950 pasó de cerca de 17 millones de pesos a casi 59 millones, con un crecimiento promedio anual del 10%, la agricultura creció más del 250% en veinte años.

Tal fue la bonanza de este periodo que comúnmente se le llama el “milagro mexicano” siendo ampliamente aceptado y apoyado por los empresarios mexicanos.

El Modelo de Desarrollo Estabilizador
Ciertamente en la época donde se implementó el modelo de sustitución de importaciones nuestro país estuvo lleno de abundancia y riqueza, sin embargo, no hay que olvidar que este boom económico se debió a algo que los economistas llamamos “externalidades” (que pueden ser tanto positivas como negativas), lo anterior no es otra cosa que cuestiones que se ubican fuera de nuestro sistema económico, pero que influyen sobre él.

Toda esta bonanza, derivada tanto del conflicto bélico como de las políticas adoptadas por el gobierno, trajo consigo la famosa inflación. La punta de lanza del concepto de desarrollo estabilizador es precisamente el control inflacionario. Durante el mandato de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) se implementó una política basada en los siguientes aspectos:

Mantener el nivel de producción (dándole continuidad al modelo de sustitución de importaciones)
Mantener la estabilidad de precios (este es precisamente el aspecto que diferencia el anterior modelo y este)
Reestablecer el equilibrio de la Balanza Comercial
Sanear la finanzas públicas (Mediante una moderación del gasto público)
Política salarial encaminada al mejoramiento del nivel de vida de los trabajadores.

Para poner fin a la espiral inflacionaria, el gobierno utilizó las siguientes políticas:

Fomento a la industria
Moderar el gasto público
Equilibrio presupuestal basado en mayor utilización del crédito externo
Fijación de la paridad cambiaria (Se implementa un tipo de cambio fijo en 12.50 pesos)

De esta manera, las políticas implementadas trajeron como consecuencia una producción que continuó creciendo, al tiempo que se modificaba de forma relevante la estructura del sector productivo. En promedio, en este periodo el PIB creció 5.8% cada año. Sin embargo, y a pesar de estas políticas, a finales del año 1956 la economía mexicana comenzó a decaer debido a la crisis por la que atravesaba el mundo y que provocó fuga de capitales extranjeros de nuestro país.

En el año de 1958 la silla presidencial es ocupada por Adolfo López Mateos, con un panorama económico nada favorecedor y con la obligación de implementar políticas económicas que corrigieran el rumbo de la economía. El presidente sabía que debía centrar su atención en mantener el valor interno y externo de la moneda, para lo que fomentó la sustitución de importaciones y trató de ampliar las exportaciones hacia el mercado latinoamericano, de la misma manera, fomentó el turismo internacional.

A partir del año de 1960 el gobierno comienza a tener una fuerte participación en la economía a través del aumento de organismos del sector paraestatal que a finales del sexenio se aproximaron a 250. Con una política industrial que se orientó principalmente hacia las industrias básicas de servicios, una política agraria enfocada a la producción de alimentos básicos y equilibrio en la balanza de pagos.

El periodo de desarrollo estabilizador se caracterizó por un fuerte impulso a las actividades industriales dejando de lado el sector agropecuario y continuando con la política adoptada en el modelo de sustitución de importaciones ya que hay que recordar que predominaba el deseo de que México se convirtiera en un país industrializado a la par de las potencias mundiales.

Modelo de Desarrollo Compartido

Derivado de la delicada situación económica existente en el país, la implementación del modelo de desarrollo estabilizador recibió duras críticas. Los comentarios iban en el sentido de que si bien fue un modelo que promovía la actividad económica obligaba al gobierno a usar excesivamente el ahorro interno, pero como es bien sabido, en México dicho rubro siempre ha sido limitado. Lo anterior obligaba al gobierno a pedir préstamos al extranjero provocando un incremento de la deuda externa y por lo tanto un déficit en la balanza de pagos.

Aunado a la situación predominante, se registraron niveles altos de inflación debido a múltiples causas, entre ellas destaca el estancamiento del campo y la especulación sobre alimentos, ya que hay que recordar que debido a la implementación de la política de sustitución de importaciones se destinó gran cantidad de recursos para la consolidación de la industria mexicana, descuidando el sector agropecuario, lo que provocó una descapitalización de la agricultura.

En el sexenio de Luis Echeverría (1970-1976), se decidió implementar un nuevo modelo económico que pretendía mantener el crecimiento económico mediante la intervención del gobierno en la economía para garantizar el desarrollo integral del país.

Se implementa una política llamada de “consolidación”, dicha política se encaminaba a superar los problemas financieros mediante una política de ajustes en el presupuesto federal y en el sistema monetario, de cierta manera esta política funcionó pero ocasionó una disminución en el gasto público y en la inversión (pública y privada).

Se implementó una nueva política fiscal que afectaba a los impuestos indirectos, recaudatorios y dejando de lado al impuesto sobre la renta para evitar fuga de capitales. Lo anterior logró que se incrementara el PIB nacional, el consumo y la inversión privada. Sin embargo, ocasionó un incremento en la inflación. Para contrarrestar el efecto inflacionario se implementó un programa de 14 puntos para estabilizar la economía.

Modelo Neoliberal
Este modelo tiene entre sus premisas fundamentales: la reducción del gasto público, combate a la inflación, estabilidad financiera y el fortalecimiento del ahorro interno. Durante este periodo, se pretendió “adelgazar” el estado, esto debido a la gran participación del estado en la economía por lo que muchas empresas nacionales fueron vendidas con la creencia de que con esta medida se haría más eficiente la economía mexicana, se trata de regresar a un escenario clásico donde predomine la economía de mercado dejando de lado las premisas keynesianas de la intervención del estado en la economía.
De la misma manera, se deja de aplicar la teoría de la sustitución de importaciones dando paso a la economía abierta en nuestro país, prueba de ello es la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, con ello se debilita la industria mexicana dándole prioridad a las actividades creadoras de dividas.

Imaginemos un escenario donde esta un grupo de niños jugando fútbol y en uno de los equipos está un niño que es mucho más pequeño que los demás, a los grandulones no les interesa la edad del niño, de igual forma llegarán con la misma fuerza e ímpetu a las jugadas lastimando al niño. Este ejemplo nos ayuda a entender la situación de México en el TLCAN, no se puede hablar de competitividad entre países que no tienen igualdad de circunstancias.


Conclusión
Como podemos ver, la historia de la economía mexicana ha tenido altibajos, nuestro país siempre se ha visto beneficiado por las circunstancias imperantes en el extranjero y así seguirá siendo indudablemente. Por otro lado, existe un fenómeno muy peligroso que amenaza con frenar toda posibilidad de crecimiento y desarrollo económico y no me estoy refiriendo a la corrupción, sino a los “amiguismos”, es decir, grupos de personas que están en el poder y que sólo le dan oportunidad de “escalar” a sus conocidos sin evaluar si la persona que ocupa un cargo público es la más capacitada para ocuparlo. Se deja de lado la posibilidad de existencia a la democracia y simplemente se rota el poder favoreciendo a unos pocos y haciendo más grande la brecha entre ricos y pobres en nuestro país.
Este problema de los “amiguismos” no es de un solo partido político, es de toda una clase social que se aprovecha de una sociedad cada vez más ignorante y dormida que únicamente se preocupa por la novela de la noche o del partido del fin de semana.
El futuro del país no debe centrarse en que partido ocupará el poder en las próximas elecciones presidenciales, sino si la persona que se sentará en esa silla es la más capacitada, con un carácter que le permita imponer su autoridad y que inspire respeto, una persona que sea disciplinada con su trabajo, cosa que ha faltado en algunos partidos políticos. Si estás características nos puede ofrecer el PRI, pues bienvenido sea este partido de nuevo a la silla presidencial, de otra manera, pobres de nosotros.