Friday, 2 October 2009

De la teoría de los impuestos y sus implicaciones en el crecimiento económico

POR: CEGUIR

Personas de diversos sectores se han pronunciado en contra de la propuesta de paquete económico para el 2010, argumentando que las medidas planteadas disminuyen la competitividad del país y afectan el ingreso de las personas. Sin embargo, el secretario de hacienda defiende la propuesta con el argumento de que se está procurando el bienestar de “los que más lo necesitan” mediante el cobro de impuestos para “el combate a la pobreza” y que las medidas tomadas permitirán al país alcanzar un crecimiento económico de aproximadamente 3% para le 2010.

Pero en realidad, ¿se puede alcanzar dicho crecimiento económico cuando el panorama es tan adverso y con las políticas que pretende el Ejecutivo Federal?, en la semana hemos oído los comentarios de dos premios Nobel que visitaron nuestro país, dichos comentarios van en el mismo sentido, en tiempos de recesión lo recomendable es bajar los impuestos, mas no subirlos.

El concepto de impuesto es tan antiguo como la civilización humana, la iglesia como institución fue precursora en este asunto, con el famoso diezmo que cobraba a sus adeptos para los gastos de la iglesia y para la manutención de los clérigos. Esta aportación obligatoria (como su nombre lo dice), se puede dividir en dos tipos:
Los impuestos directos son sobre el ingreso y los indirectos se subdividen en dos tipos: Ad-Valorem y a la Cantidad, como ejemplo de impuestos Ad-Valorem tenemos el IVA y los impuestos a la producción, y como ejemplo de impuestos a la cantidad, tenemos como ejemplo el impuesto de tres pesos que se le va a imponer a las bebidas alcohólicas. Los impuestos indirectos se aplican sobre los bienes y servicios y los impuestos directos sobre el ingreso, como el ISR.

El efecto gráfico de los impuestos
Sobre el consumidor
Cuando se aplica un impuesto a los consumidores (como el impuesto que se plantea para las bebidas alcohólicas) este tiene un efecto directo sobre el ingreso del consumidor. Gráficamente podemos verlo reflejado de la siguiente manera:
Donde X1 es el vector de consumo de bebidas alcohólicas y X2 es el vector de consumo de otros bienes que le permiten al consumidor alcanzar la utilidad óptima[1]. Matemáticamente podemos ver las relaciones que acabamos de trazar.

Lo anterior nos dice que el ingreso del consumidor denotado por m, es igual al gasto que el consumidor hace en cada uno de los bienes (X1,X2) es decir, el gasto total y ese gasto nos determina cierto nivel de utilidad, donde el consumidor no consume ni más ni menos de cada bien. Cuando se introduce un impuesto como el de las bebidas alcohólicas (de 3 pesos por litro a las bebidas con más de 20 grados de alcohol)[2] podemos verlo reflejado matemáticamente:

Como el precio de la botella se incrementará, la demanda de esta disminuirá, de X1* a X1**con lo que el triangulo formado disminuye y con ello el nuevo equilibrio del consumidor también al desplazarse la curva de utilidad hacia la izquierda, por lo tanto disminuyen las posibilidades de bienestar individual[3].

Sobre el productor
Como el licorero no sólo produce una botella, este análisis se centra en la incidencia de los impuestos sobre la oferta de mercancías, lo que nos refleja un impacto directo sobre la competitividad de las empresas al ver mermada su capacidad productiva.



Tenemos un primer momento, donde a determinado precio se produce determinada cantidad, en un segundo momento al introducirse un impuesto, la curva de oferta de bebidas alcohólicas se desplaza hacia la izquierda, lo que refleja una disminución en la producción por parte de la empresa y al brecha que se genera entre una curva y otra es el impuesto.

Como bien sabemos, en el mercado no sólo se demanda una botella de licor, por lo que gráficamente podemos observar el efecto del impuesto sobre las bebidas en términos de la demanda de mercado[4]:

En esta gráfica se ve la cantidad de impuesto nuevo, lo que provoca que la curva de oferta se desplace hacia arriba y con ello disminuya la producción.

Conclusión

La naturaleza de los impuestos siempre ha sido contractiva para la economía, sin embargo, los impuestos pueden generar crecimiento económico si se emplean para financiar proyectos productivos, educación, salud etc. El gobierno a través del cobro de impuestos tiene la capacidad de hacer crecer la economía, sin embargo, implementar políticas contractivas en tiempos de recesión es ir en detrimento del crecimiento económico en el corto y largo plazo, puesto que ya está afectado el consumo interno y al reducir el ingreso disponible se contrae la demanda agregada y también se le resta competitividad a las empresas, lo que nos resulta en algo completamente diferente a lo esperado.

El argumento de que los ingresos se utilizarán para el combate a la pobreza me parece un tanto débil, puesto que dicha política es un proceso a largo plazo y meter más impuestos debilita la economía en el corto plazo lo que provocará mayor desempleo y como consecuencia un mayor número de personas serán “orillados” al umbral de la pobreza extrema. Sabemos de la existencia del boquete fiscal, falta dinero para poner a funcionar la amplia gama de programas sociales que el gobierno implementa, así como el dinero para sus operaciones. Ahora sólo queda esperar la decisión del Congreso de la Unión ya que en ellos está el rumbo que tomará el país. Sería buena idea que nuestros diputados federales les pidan asesoría a un par de economistas mexicanos para que les expliquen los pros y los contras.
Documentos Consultados
Stiglitz, Joseph, 2000, La economía del Sector Público, Antoni Bosch, Barcelona
Varian, Hal, 2006, Microeconomía intermedia, Madrid, Antoni Bosch editores.
NOTAS
[1] Este es un supuesto en extremo simplificador, puesto que sabemos que la utilidad definida como la mayor satisfacción que le da a un consumidor la combinación de bienes, no está determinada únicamente por la combinación de bebidas alcohólicas y otros bienes, aunque muchos así lo quisieran, pero para efectos de este ejercicio el ejemplo nos ayuda a entender mejor.
[2] Ese tipo de impuestos los definimos como impuestos indirectos y en este caso el impuesto a las bebidas alcohólicas es a la cantidad.
[3] Esto debido a que el triangulo formado por la recta presupuestal y las ordenadas se llama el conjunto presupuestal y contiene todas las posibles combinaciones de bienes que puede comprar el consumidor con su ingreso.
[4] Es decir, la demanda de la totalidad de los compradores de licor.