Monday, 30 November 2009

Razonamiento Económico y Relaciones Humanas (Segunda Parte)


En estas últimas semanas me he dedicado a hacer un análisis exhaustivo sobre la forma en que nos relacionamos los seres humanos. Dicho análisis me ha llevado a concluir que la ciencia económica está presente en todos los aspectos de nuestras vidas (y no es para menos pues la economía es una concepción del ser humano). En escrito está dividido en tres apartados; en el primero abordó la cuestión de la teoría del valor, un término muy importante en la teoría económica y su relación con la función de producción; en un segundo apartado abordo la cuestión del razonamiento de las personas en término marginales y por último; en un tercer apartado abordo la cuestión de la teoría de las expectativas racionales y la aversión al riesgo, conceptos importantes dentro de la teoría económica.

La Teoría del Valor y la Función de Producción
Uno de los aspectos fundamentales que se dedicó a estudiar el economista fue la producción. Un buen día un economista clásico -al que llamaré Hicks-, se percató que los mercaderes poseían riquezas, dichas riquezas se derivaban de los productos que vendían (lo cual es comprensible). En un paseo matutino por el mercado, Hicks observó que había muchos productos, sin embargo, en ese momento le surgió una duda ¿porqué todos los productos tienen precios diferentes?, como Hicks es muy curioso comenzó a analizar las diferentes mercancías con mayor detenimiento, preguntó el precio de todos los productos y cual era el proceso para producirlo y llegó a la conclusión de que el precio de los productos estaba en función de la valoración del esfuerzo del productor para su elaboración, es decir, si el mercader consideraba que había invertido mucho tiempo, dinero, esfuerzo y materiales, el producto debía tener un precio alto, es así como nació la teoría del valor.
Claramente podemos ver que la teoría del valor es meramente subjetiva, en este caso, el mercader consideraba los distintos aspectos que intervenían en la producción de la mercancía, a la combinación de insumos que permiten la producción de un bien (mercancía) los economistas le llamamos tecnología. Los economistas echamos mano de diferentes funciones de producción, una de las más utilizadas se llama función “Cobb-Douglas”.
A estas alturas usted se preguntará ¿y qué tiene que ver esto con las relaciones humanas? y quizá tenga razón, pero permítame explicar mi idea, simplemente el cariño hacia nuestros prójimos está en función de la combinación de distintos factores, los cuales hacen que nazca en nosotros el sentimiento; dependiendo los distintos factores y sus combinaciones queremos más a unas personas que a otras, es precisamente en este momento donde se aplica la teoría del valor, definida por Adam Smith en su libro “Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones” (1776), que se divide en “valor en uso” y “valor en cambio”. El “valor en uso” se define como aquel que se le confiere a una mercancía por su utilidad y el “valor en cambio” aquel que se le confiere por su capacidad de ser intercambiada por otra mercancía, que en su momento fue nombrada “doble coincidencia de los deseos” o en otras palabras, el trueque.
En las relaciones humanas ambos conceptos pueden ser utilizados, a mi parecer uno más que otro, el valor en uso es aquel que les conferimos a las personas por el simple hecho de que estén cerca de nosotros (no estoy diciendo que las utilicemos), simplemente que para nosotros es muy valioso compartir momentos con nuestros seres queridos y jamás cambiaríamos esas vivencias por “todo el oro del mundo”. Por otro lado está el valor en cambio, ese tipo de valor se vería reflejado en un pueblo cuando los padres casan a sus hijas muy pequeñas y en cambio reciben el famoso “dote”, dependiendo la edad de la hija y la familia de la que provenga será el dote que pedirán por ella.
En conclusión, el valor conferido a los seres queridos tiene su propia función, la cual llamaremos “función de afecto” y la definiremos formalmente como la distinta combinación de insumos (situaciones, momentos, acciones, entre otros factores) que nos permiten tener cierto grado de afecto hacia alguien. Dicho lo anterior, analice las funciones de las personas con las que convive y verá que en ocasiones no todos los insumos impactan de forma directamente proporcional (positiva) su función, en ocasiones los insumos pueden impactar de forma inversamente proporcional (negativa), lo que quiere decir que en ocasiones las personas pueden actuar de una manera que no nos agrade tanto.
Las personas racionales piensan en términos marginales
En su extraordinario libro, “Principios de Economía”, en el primer capítulo Gregory Mankiw define los diez principios de economía, el tercer principio el es título de este apartado.
El concepto de marginalidad es ampliamente utilizado en el análisis económico, pues mediante el supuesto de “ceteris paribus” (todo lo demás constante), observamos cual es el cambio en la economía al introducir un cambio en una unidad de una de las variables que intervienen en ella.
Todas las personas utilizan el razonamiento para enfrentarse a las situaciones de la vida cotidiana, porque el proceso de razonamiento nos permite analizar y tomar la decisión que nos parece más adecuada. En ocasiones la mejor decisión se encuentra entre elegir blanco y negro, sin embargo, los seres humanos rara vez escogemos entre estas dos opciones y terminamos eligiendo gris.
Para ejemplificar un poco este aspecto, traigamos al economista clásico del que hablábamos desde el principio, en esta ocasión, Hicks es un economista de los tiempos actuales que trabaja en el banco central de su país y que escribe la columna financiera del periódico local. Hicks tiene años de feliz matrimonio y dos hijos muy aplicados en la escuela, un día conoce a una mujer que a su parecer es excepcional, una mujer inteligente y guapa con amplio dominio de la ciencia económica, a Hicks de inmediato le llama la atención, sin embargo, el sabe que tiene una relación y que el día que se casó hizo muchos juramentos de que no le sería infiel a su esposa. En ocasiones los seres humanos rompemos las promesas y juramentos por distintas cuestiones, Hicks se “dejó llevar” por la situación y comenzó a salir con la bella economista.
En este momento, implícitamente Hicks aplicará “ceteris paribus” y pensará en términos marginales, no le pedirá el divorcio a su esposa simplemente porque invitó a otra mujer a cenar (recuerden que el individuo busca maximizar su bienestar), para evitar problemas en casa no comentará nada al respecto, pero analizará si con cada cita adicional que tenga con la economista hay mayor posibilidad de tener una relación formal.
Al final, Hicks decide conservar su matrimonio, pues se dio cuenta que a pesar de que la economista era una muy buena opción no estaba dispuesto a renunciar a su matrimonio para comenzar una nueva vida con otra persona.
Las Expectativas Racionales y la Aversión al Riesgo
En ocasiones, la situación que vivió Hicks aplica a muchas personas, mientras su pareja no se percaté que le es infiel, el individuo puede seguir experimentando -no sólo con una sino con todas las personas que quiera- sabemos que este comportamiento no es bien visto por la sociedad, sin embargo, si lo analizamos desde la teoría del consumidor a esto se le llama “equilibrio del consumidor”.
¿Pero porqué es tan importante para Hicks que su esposa no se dé cuenta de que sale con otra persona?, simplemente porque perdería la estabilidad de su matrimonio y vendrían muchos problemas posteriores y porqué no tiene la seguridad de que la nueva relación funcione. Hicks se maneja con cautela y aplica el concepto de marginalidad, es decir, primero tendrá que evaluar que beneficios le puede ofrecer la nueva relación y si esos beneficios superan los años de feliz matrimonio porque no quiere arriesgarse a perderlo todo, a este comportamiento los economistas le llamamos aversión al riesgo.
Ahora supongamos que Hicks no se maneja con tanta cautela por lo que su esposa se da cuenta que le es infiel y le reclama, tan fuerte es el conflicto que terminan divorciados y el juicio le da la potestad de los hijos a su esposa. Ya sin hijos y sin esposa Hicks se muda a vivir con la economista y comienzan una relación más formal. De todo este asunto Hicks aprendió una lección -sabe que ser infiel y descuidado le traerá problemas graves- de cierta manera se encuentra a gusto con su nueva pareja y siente que la relación va tan bien que habrá un futuro muy promisorio y hasta piensa en casarse y tener más hijos y lo más importante es que ya no volverá a ser infiel para no tener más problemas, de repente en el banco central lo ascienden a un cargo con una importancia mayor que le exige viajar constantemente y faltar a casa en muchas ocasiones. Un buen día se da cuenta de que su mujer le es infiel y tienen una discusión que termina con planes de boda, casa nueva y otros proyectos que tenía la pareja en puerta, nuevamente nuestro amigo Hicks se ve envuelto en un rompimiento que no tiene que ver con el error que terminó con su primera relación, sino con otro que tiene que ver con cuestiones de comunicación de pareja. En términos económicos podemos decir que Hicks tenía expectativas con su pareja bajo el principio de no cometer errores sistemáticos (o el mismo error dos veces), en este caso fue un error aleatorio. A todo este embrollo de pareja los economistas le llamamos teoría de las expectativas racionales.

Conclusión
Con el afán de explicar conceptos de gran importancia en la ciencia económica, he abordado situaciones donde hay relación entre seres humanos, la aplicación de la ciencia económica a la vida cotidiana es fácil ya que el razonamiento económico proviene de un previo razonamiento lógico del ser humano que lo lleva a tener una percepción de ciertas situaciones, con el paso del tiempo las situaciones que observamos nos llevan a generar una teoría sobre ellos en nuestra mente.
Al final de cuentas, las relaciones humanas conllevan un grado mayor de dificultad, pues en ocasiones las personas pueden tener contradicciones de pensamiento que los lleva a no saber en realidad lo que quieren lo que le genera dificultades para relacionarse con otras personas. En este ejercicio simplemente se aplicaron conceptos económicos para entender mejor la teoría, nuevamente les comento que no “es la forma” en como se dan las relaciones.
Documentos Consultados
Smith, Adam, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. Edwin Cannan, ed. 1904. Library of Economics and Liberty. 30 November 2009. .


N. Mankiw Gregory, 2006, Principles of Economics, 4th edition, South Western College Pub.


M. Sheffrin, Steven, 1996, Rational Expectations, 2nd edition, Cambridge University Press Pub.