Wednesday, 16 December 2009

Un gran economista y las reflexiones de fin de año

POR: CEGUIR


No me importa quien redacte las leyes de una nación o ejecute sus tratados avanzados, mientras yo escriba sus libros de texto de economía. Paul Samuelson


Este domingo 13 de diciembre falleció a la edad de 94 años uno de los más notables economistas del siglo pasado, Paul Samuelson. Hay una constante en entrevistas hechas a diversos economistas: era uno de los más grandes maestros que la economía haya conocido, un economista cuyas aportaciones marcaron un nuevo rumbo dentro de la teoría económica.


He leído bastantes artículos que hablan de la gran trayectoria de Samuelson como economista, principalmente de sus aportaciones al campo del análisis económico mediante la economía matemática o modelación económica. No quisiera que este escrito fuera una compilación de todos esos, es por eso que me he propuesto hacer únicamente unas breves reflexiones.


¿Cuál es mi propósito en la vida?, ¿Realmente lo que hago ahora es la misión que se me encomendó cumplir? Seguramente estas y otras preguntas han retumbado en su cabeza en alguna ocasión, los seres humanos siempre nos planteamos estas incógnitas tratando de que alguna voz misteriosa y del más allá nos responda, sin embargo, la respuesta estará y siempre ha estado en uno mismo.


Paul Samuelson era un amante de la economía, su pasión era hacia esa materia que llegó a descalificar como ciencia, se entregó durante muchos años a lo único que le encontró sentido mientras ocupó un lugar en el planeta, tan enamorado estaba de su materia que hizo todo lo posible por seguir ahondando en su inmenso campo de estudio. Jamás tuve el honor de conocer a Samuelson en persona; pero la maestría, pulcritud y paciencia con que expresaba las palabras en sus libros me llevan a esta conclusión, pues no siempre habla más el que sabe más.


Con la misma meticulosidad y pasión con la que componía un genio de la música como Chopin, Samuelson redactaba sus libros. En algún momento de su vida, cuando llevaba un largo trecho recorrido como economista, Samuelson descubrió su misión, algo que vislumbraba desde que comenzó a estudiar pero que ignoró porque era de su conocimiento que nadie enseña lo que no sabe, al final de cuentas lo aceptó, no le cabía la más mínima duda, su misión era enseñar.


En algún momento de nuestra vida encontraremos la respuesta que tanto buscamos, justo cuando menos lo deseemos se manifestará ante nosotros y lo mejor es estar “sobre-estudiados” para cuando ese momento llegue. Y yo le haría una pregunta muy simple pero poderosa, tómese su tiempo para reflexionar, no hace falta apresurarse para contestar lo siguiente… ¿Qué le apasiona a usted?


Quizá podamos tener conceptos diferentes de pasión, el diccionario de la real academia española define pasión como el “apetito o afición vehemente a algo”, en mi opinión es una definición muy acertada. En ocasiones es para mí muy fácil identificar lo que le apasiona a alguien cuando le pregunto acerca de cierto tema y su respuesta es una mezcla de sentimientos al contarme sobre aquello que le da fuerza para levantarse todas las mañanas.


Quizá encuentre usted todo este escrito muy “filosófico”, pero es la realidad; en ocasiones hay personas que no tienen idea de lo que les gusta, andan de un lado a otro probando si una cuestión llena las expectativas de otra que no tuvo la fuerza suficiente para envolverlos y hacerlos sentir que no existía otra. Un ejemplo muy claro es aquellos que estudian múltiples carreras o materias con la finalidad de llenar los “huecos” que dejó la primera o la segunda, aquellos que buscan “algo diferente”, aquellos que no tienen idea.


Aprovechando este fin de año haga usted un análisis sobre lo comentado, reflexione en que etapa de su vida se encuentra, no es mi intención “dar terapia” a nadie ni influir en su pensamiento, simplemente es una invitación a reflexionar.


La pasión por algo nos lleva a perfeccionarlo; cuando nos gusta escribir, leer, bailar, jugar fútbol o cantar hacemos lo posible por perfeccionarlo, le dedicamos tiempo a practicarlo. Aquel que no encuentra una pasión en la vida simplemente está desperdiciando su tiempo y créame esa no es una misión deseable.


Por encima del excelente economista que era Samuelson, yo aplaudo que haya enseñado su materia, que haya influido en muchas personas para inclinarse a estudiar economía porque al final de cuentas el amor que irradiaba hacia la materia contagió a más de uno. En mi caso, aprovecho para agradecer a mi maestra de microeconomía y macroeconomía de la vocacional, porque sus enseñanzas me hicieron darme cuenta de que había un amor escondido hacia esa materia.


Es así como llegamos al final de otro año, quiero desearles felices fiestas acompañados de sus seres queridos, pásenla bien, disfruten y diviértanse, porque al final es lo único que cuenta y espero estar de regreso en enero con otro Análisis Económico, porque simplemente así es como vemos, vivimos y sentimos los economistas la vida diaria.