Friday, 12 February 2010

Thomas Hobbes y el desarrollo económico

Si yo le preguntara cuantas veces ha escuchado, o incluso pensado, que el gobierno tiene la culpa de la pésima situación económica que aqueja a nuestro país seguramente no le bastarían los dedos de las manos para contarlas. Independientemente de que usted comparta o no ésta aseveración, habrá que reflexionar sobre la frase: Cada pueblo tiene el gobierno que se merece y verá que tanto el presidente como usted son responsables de los hechos actuales. Sin embargo, no es el objetivo de este escrito nombrar culpables, simplemente es evidenciar que la naturaleza humana tiene fuertes implicaciones sobre la situación económica de una nación.

El filósofo inglés Thomas Hobbes, concibe al individuo como un ser egoísta que se guía por el instinto de supervivencia y que se encuentra regido por la ley del más fuerte, esto lo ubica en una guerra de todos contra todos que no permite el establecimiento de sociedades organizadas en las que reine la paz y la armonía y que sin la existencia de un estado fuerte sobrevendría el caos y la destrucción, de ahí su célebre frase: El hombre es el lobo del hombre.

Esta sombría representación del hombre no dista mucho de lo que en la realidad vivimos, el reconocimiento de la propiedad privada (condición necesaria para establecer el sistema capitalista) agudiza el egoísmo y avaricia de los individuos. Sin embargo, como el humano tiene necesidad de pertenencia buscará a aquellos individuos con los que comparta características e intereses similares. De esta manera se van tipificando grupos raciales, sociales, económicos, religiosos y políticos, entre otros (lo que también se puede llamar discriminación).

Con el afán de procurar la seguridad de sus intereses y de sus similares, los grupos compartirán un espacio geográfico (tal como lo hacían las tribus antiguas), este fenómeno establece rasgos y características específicas para cada grupo y difícilmente se encontrarán similitudes entre ellos.

Al respecto, el documento Índice de Desarrollo Humano IDH Municipal en México 2000-2005, -el cual es un indicador importante de desarrollo- demuestra que el IDH de la Delegación Benito Juárez de 0.951 lo coloca en primer lugar a nivel nacional en el año 2000 y 2005 equiparándose con los países de ingresos altos pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE, mientras que la Delegación Iztapalapa, con un IDH de 0.846 se ubica en el lugar 183 en el 2005 cuando ocupaba el lugar 75 en el 2000. Si usted viaja por la ciudad (en la mayoría de los casos) observará que las casas de Delegación Benito Juárez no se parecen en nada a las casas que encontramos en Iztapalapa y del nivel socioeconómico y cultural ni hablar.

Desde el punto de vista de la economía, estas tipificaciones implican una distribución de la riqueza no equitativa ya que una pequeña minoría posee un gran porcentaje de la riqueza social y la gran mayoría se queda con un porcentaje mínimo. Al respecto, el economista Simon Kuznets en el documento Prize Lecture, en el que se presentó un resumen del trabajo que le valió el Premio Sveriges Riskbank en Ciencias Económicas en Memoria de Alfredo Nobel en 1971, señala algunas implicaciones sociales que no son cuantificadas en la medición del crecimiento económico pero que indiscutiblemente afectan a éste. Una de estas implicaciones se refiere a que no hay disposición por parte de grupos económicos por compartir un porcentaje de la actividad a la que se encuentran apegados con grupos ajenos a ellos, por lo tanto, esto representa un freno para el crecimiento económico.

Un claro ejemplo de la distribución del ingreso inequitativa es que un empresario mexicano está entre los hombres más adinerados del mundo mientras millones de mexicanos viven debajo del umbral de pobreza extrema establecido por el Banco Mundial. Otro claro ejemplo es la clase política, que son los encargados de aprobar las políticas económicas que no tienen otra intención que la de promocionar su partido para ganar adeptos (o ineptos) que les confíen su voto y con ello asegurar su situación tanto económica como de poder.

En realidad Hobbes no formuló un planteamiento teórico-formal para explicar la distribución inequitativa del ingreso, sin embargo, aquí he retomado la esencia de su análisis filosófico para explicar porque el egoísmo de los individuos es un freno para el desarrollo económico de un país. Al final de cuentas no soy el primero en poner esto en evidencia, recuerde usted la analogía hecha de dos cubetas con cangrejos mexicanos y cangrejos extranjeros, la de cangrejos extranjeros se vacía por la coordinación entre los cangrejos para salir y la de cangrejos mexicanos tristemente permanece llena.