Wednesday, 7 April 2010

Reflexiones sobre la educación y el mercado laboral mexicano

Si usted tiene estudios universitarios, probablemente en algún momento fue cuestionado sobre su permanencia en la escuela, en el sentido de que un título profesional no le garantiza un nivel socio-económico elevado y que los profesionistas son los que menor posibilidad tienen de acceder al mercado de trabajo.

Precisamente en estas últimas semanas una persona me hizo un cuestionamiento relativo a esta situación y mi respuesta fue que mi objetivo era acumular conocimiento, no riqueza. Sin embargo, el cuestionamiento de esta persona (relativamente joven) me hizo reflexionar sobre las situaciones, evidentemente económicas, que influyen sobre el sector educativo y laboral de nuestro país y que crean una desilusión en los jóvenes que, presumiblemente, son el futuro del país.

En primera instancia, como ya he venido comentando en las últimas entradas de este blog, uno de los grandes problemas en México es que no se cumple el principio de retribución del trabajo según su productividad marginal, esto quiere decir que no se paga a los trabajadores por su aportación a la producción y en el caso de México la retribución es menor a la productividad del trabajo.

Asimismo, la teoría del capital humano establece que los ingresos de un individuo son directamente proporcionales a su nivel de instrucción, por lo tanto, una persona con un nivel de estudios elevado tendrá un ingreso elevado. Indirectamente, está teoría está dando por hecho que el principio de la retribución del trabajo según su productividad marginal se cumple. Así que comprobar empíricamente esta teoría para México resulta muy difícil (ver nota al pie).

Aunado a esta situación, se observa que existe una elasticidad de sustitución perfecta en el mercado laboral, es decir, en un “call center” o “centro de telemercadeo” (que es donde ahora se emplean muchos profesionistas egresados de las licenciaturas de la rama de ciencias sociales) la labor desempeñada por una persona que cobra adeudos por la vía telefónica bien pudiera ser desempeñada por una persona que no tiene estudios pero sabe usar la computadora. Esto último representa un verdadero problema, pues podría ser un indicador de que la rentabilidad de la inversión en capital humano es baja o nula, es decir, que no valen la pena tantos años de estudio.

Asimismo, la población mexicana se enfrenta a problemas de restricción de crédito, por lo que sólo los individuos cuyo ingreso sea elevado tendrá acceso a educación superior, este es un fenómeno que incide fuertemente sobre la deserción escolar, principalmente en el nivel secundaria donde los niveles de deserción no son los más elevados, pero es una etapa decisoria en la permanencia de los jóvenes en la escuela. Haga brevemente el conteo (si es que cursó la secundaria en una institución pública) de cuantos compañeros tuvieron que dejar sus estudios para trabajar y contribuir al ingreso familiar y que un porcentaje importante de los que concluyeron la secundaria ahora son profesionistas (usted, por ejemplo).
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NOTA: La manera en como se puede comprobar empíricamente esta teoría, es mediante la “función minceriana”, llamada así en honor del economista Jacob Mincer , que estima la elasticidad del ingreso en función del nivel de escolaridad y su cuadrado ya que no hay que olvidar que el capital humano tiene rendimientos marginales positivos pero decrecientes, desde que el individuo comienza a trabajar hasta que se retira. Para mayor referencia véase: Mincer, J. (1974): Schooling, Experience, and Earnings, New York: NBER Press.