Monday, 13 September 2010

El cristal con que se mira

Estas últimas semanas han sido de verdadera reflexión y entendimiento, los conceptos que tenía tan claros y que profesaba con tanta pasión de repente perdieron fuerza en su argumento. Un tanto desconcertado me refugié en lo único en que verdaderamente creo, la ciencia. Todo planteamiento por muy convincente que pueda sonar tiene que ser susceptible de comprobarse.

Este semestre ha estado lleno de sorpresas, me refiero en especial a una, resulta que mi formación como economista del desarrollo no podía estar completa sin conocer con el "enfoque alternativo" planteado por el profesor McCombie en su curso impartido en la Tercera semana de Crecimiento, comercio y desarrollo económico que se llevó a cabo en la Escuela Superior de Economía del IPN del 30 de agosto al 3 de septiembre de este año.

En muchas ocasiones he discutido con compañeros de la licenciatura sobre que la teoría no lo es todo, que también está la "parte práctica", algo que estas personas refieren erróneamente como "la vida real". Si nos ponemos a pensar, la teoría si lo es todo, es lo que define nuestra manera de ver la vida, lo que marca nuestras preferencias. La siguiente imagen fue presentada por el Dr. McCombie en una de sus ponencias, e ilustra perfectamente lo que acabo de decir.

¿Qué es lo que ve usted en esta imagen estimado lector?, ¿una anciana?, ¿una jóven?, ninguna de las dos respuesta se puede considerar como errónea, ni como acertada, ver una cosa u otra no lo hace a usted más astuto, todo tiene que ver con los paradigmas que rigen nuestro pensar.

Resulta que no me había percatado, o no quería hacerlo, de que hay toda una corriente de pensamiento contraria a la que se enseña en la mayoría de las escuelas de economía, un enfoque alternativo que de desprende de la escuela austriaca de pensamiento económico y que es completamente opuesta al pensamiento neoclásico.

A pesar de que esta escuela tiene muchos aciertos, también tiene desaciertos y lo menciono porque durante una de las ponencias del Dr. McCombie donde con argumentos científicos invalidó la función de producción Cobb-Douglas, un asistente le preguntó que si dicha función no era válida, entonces cuál podría ser la función de producción adecuada para la economía, a lo que el Dr. McCombie respondíó que no tenía idea, todavía.

Nadie tiene la verdad absoluta, es algo de lo que todos estamos seguros, sin embargo, conocer varias formas de ver un sólo fenómeno nos da armas para un entendimiento más profundo del problema en estudio.