Thursday, 15 September 2011

¿Para qué estudio si de todas formas no voy a encontrar trabajo?

La pregunta que es título de esta entrada me la hizo una vez un taxista que me llevaba de regreso a casa después de un día laboral cualquiera.
 
El día de ayer el periodico "La Jornada" publica una nota intitulada "México, único país de la OCDE en que estudiar más no da ventajas", inmediatamente me viene a la mente una reflexión que nos compartió un profesor de la maestría en la clase de desarrollo económico, él comentaba que en México el trabajo no se remuneraba según su productividad marginal; esto significa, a grandes rasgos, que a cada quien se le paga según lo que trabaja y lo que conlleva su trabajo. De hecho, Adam Smith en su libro "La riqueza de las Naciones" describe las desigualdades que dimanan de la naturaleza de los empleos, Adam Smith expone porque unos empleos se remuneran mejor que otros, pero enfatiza que aquellos que pasaron por un proceso de capacitación tendrían una mejor remuneración que los demás.

Pero veamos que pasa en México, en este país los postulados teóricos no resultan aplicables y vemos personas que apenas tienen la educación básica ganando mucho más que aquellos que estudiaron nivel superior. Existen estudios empíricos que demuestran que en México un mayor nivel de estudio conlleva una retribución mayor (Bracho y Carrillo, 1994; Leyva y Cárdenas, 2002; por mencionar algunos). Pero si los contrastamos con los recientes resultados de la OCDE, vemos que lo anterior resulta cuestionable.

¿Pero cuáles son lo factores o circunstancias que han propiciado que en México un mayor nivel educativo no garantice un mejor nivel de vida?

En primera instancia, hay que tener en cuenta que posterior a la crisis de 1994 el poder adquisitivo de la moneda mexicana se perdió casi en la mitad por lo que se vieron mermados los salarios. Adicionalmente, las altas imperfecciones existentes en el mercado laboral de la economía mexicana ocasionan que los egresados de las instituciones de educación superior o facultades no tengan posibilidad de accesar a un trabajo que los remunere de acuerdo a su nivel de estudio. La oferta de mano de obra supera a la demanda por lo que aquel que se emplee, es contratado bajo un salario que no corresponde al esfuerzo e inversión realizados para si mismo en educación.

Otra de las cuestiones que me parece importante mencionar es la existencia de lo que James Heckman llama “Crony Capitalism” o “Capitalismo amiguete”, que se refiere a una economía donde los individuos que se encuentran en las cúpulas del poder a nivel nacional y estatal ayudan sólo a aquellos que pertenecen a su círculo social a ocupar posiciones sociales y económicas privilegiadas, es decir, lo que conocemos como las “palancas”. De esta forma, el capitalismo amiguete genera una concentración del poder en unos cuantos dejando sin posibilidad de acceder a estos puestos a la gran mayoría de la sociedad.

La razón principal por la cual muchas personas ingresan a las instituciones de educación superior o facultades es por acceder a estratos más altos de ingreso dentro de la sociedad, para tratar de mejorar el nivel de vida y que este esfuerzo sea en vano es simplemente reprobable.

Felices fiestas patrias. ¡Viva México!

Referencias

Bracho, Teresa y Zamudio Carrillo, 1994, Los rendimientos económicos de la escolaridad en México, 1989, Economía Mexicana; nueva época, CIDE, vol. III, no. 2, segundo trimestre de 1994, pp. 345-377.

Leyva López, Soraya, Antonio Cárdenas Almagro, 2002, Economía de la educación: capital humano y rendimiento educativo, en Análisis Económico, vol, XVII no.36, UAM Azcapotzalco División de Ciencias Sociales y Humanidades, pp. 79-106.