Wednesday, 23 November 2016

El impacto socioeconómico de la violencia del narcotráfico en México

Cuando el Partido Acción Nacional (PAN) ganó por segunda ocasión consecutiva la presidencia de México en 2006, un fenómeno que por mucho tiempo había pasado desapercibido (o más bien que habíamos ignorado de manera premeditada por ser políticamente incorrecto mencionarlo),  se hizo noticia de todos los días. Me refiero al narcotráfico y la violencia que trajo consigo lo que posteriormente se conoció como "Guerra contra el narco".

El narcotráfico se volvió tema de todos los días por el incremento de la violencia a la que se expuso el país en esos momentos y que hasta la fecha perdura. La estrategia del gobierno fue la de atacar de manera frontal a los cárteles y encarcelar a capos de la droga importantes para que con ello se debilitaran las organizaciones que ellos lideraban. Oficialmente esta estrategia comenzó en Michoacán y Baja California en diciembre de 2006; se extendió a Chihuahua, Durango, Sinaloa, Nuevo León y Tamaulipas en 2007; y Jalisco y Guerrero en 2008 (O'Neil, 2009; Dube, 2013).

Lejos de debilitarse, los cárteles se fragmentaron y los capos de menor rango, con aspiraciones de poder, formaron nuevas organizaciones cuya característica principal es que no escatiman en el uso de las armas y violencia (O'neil, 2009; Diaz-Cayeros et al., 2011). Es así como el número de cárteles se incrementó y con ello los enfrentamientos para establecer dominio territorial. Como bien nos enseñaron nuestros cursos introductorios de economía, los recursos siempre son escasos y la única manera de obtener una "tajada del pastel" para un grupo que recién se forma, es a través del ejercicio de la violencia. Adicionalmente, dichos grupos diversificaron sus actividades delictivas (secuestro, extorsión y cobro de piso por mencionar algunos) para con ello hacerse de recursos necesarios para el funcionamiento de la organización y esto terminó afectando a la población.

En la gráfica de abajo se aprecia que a partir del año 2006 la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes se disparó, pasando de 8.2 aproximadamente a cerca de 22.5 en 2011. La linea punteada se refiere a los homicidios que el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), define como relacionados con el narco y se aprecia que parte del incremento de los homicidios por arma de fuego, puede ser atribuído a homicidios relacionados con el crimen organizado.


Tasa de homicidio violento con arma de fuego
(por cada 100 mil habitantes)
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI y del SESNSP

La siguiente gráfica muestra el número de cárteles de droga a nivel municipal para cuatro años (2004, 2006, 2008 y 2010). El área clara indica nula presencia de  estos grupos y el área oscura indica la presencia de uno o más cárteles de droga de manera simultánea. De este simple análisis gráfico, podemos concluir que no solo se incrementó drásticamente el número de grupos por municipio de 2004 a 2010, sino que también se expandieron a lo largo del territorio nacional. 


Número de Cárteles de droga por municipio (conteo)
Fuente: Elaboración propia con datos de Coscia y Rios (2012)
Cuando nos encontramos ante un escenario de violencia cada vez más visible en el lugar donde residimos, la reacción natural de cualquier persona sería la de mudarse. Parte de la literatura que se enfoca a analizar el caso de México ha investigado la relación causal entre violencia y narcotráfico, enfocándose en medir qué tantas personas se mudaron de un municipio a otro o incluso a Estados Unidos, como resultado del incremento de la violencia. (Gómez, 2012; Lozano y Aleman, 2013; Ríos, 2014).

Otros estudios analizan el impacto sobre el rendimiento educativo y tasa de deserción. Se ha concluído que la violencia incrementa el ausentismo y deserción (Barrera et al., 2004, Rodríguez y Sánchez, 2012). Aquellos que a pesar de ello siguen asistiendo a la escuela tienen menor rendimiento en la escuela ya que se incrementó la tasa de reprobación y rendimiento en pruebas de desempeño escolar medido a través de la prueba enlace (Orraca, 2015).

Por último, el mercado de trabajo también se ve afectado por el incremento de la violencia, existe evidencia de que se incrementa la probabilidad de que las personas renuncien a su empleo para disminuir el riesgo de victimización, siendo el efecto particularmente visible para las mujeres (BenYishay y Pearlman, 2013; Fernandez et al., 2014). Por otra parte, otros renuncian a su empleo formal y en su lugar se emplean en actividades informales, con esto hay cierta evidencia de que el crimen incrementa la proporción de trabajadores informales (Bozzoli et al., 2013). 

Yo por mi parte, me he enfocado en analizar como la violencia afecta los salarios en las zonas donde hay presencia de violencia relacionada con el crimen organizado. Estoy tratando de probar la teoría de diferencia salarial compensatoria, que es una idea que comenzó Adam Smith en el capítulo 10 del primer libro de la Riqueza de las naciones. Pero esto será motivo de otra entrada en este blog.


Referencias

Bozzoli, C., Bruck, T. and Wald, N. (2013) Self-employment and conflict in Colombia, Journal of Conflict Resolution, 57, 117-142.

BenYishay and Pearlman (2013), Homicides and work: The impact of Mexico's drug war on labor market participation.

Coscia and Rios (2012), Identifying where and how criminal organisations operate using web content, CIKM-12.

Diaz-Cayeros, Magaloni, Matanock and Romero (2011), Living in fear: Mapping the social embeddedness of drug gangs and violence in mexico, Manuscript, UCSD.

Dube, Dube, and García Ponce (2013), Cross-border spillover: US gun laws and violence in Mexico, American Political Science Review, 107, 397-417.

Fernandez, Ibañez, and Peña (2014), Adjusting the labour supply to mitigate violent shocks: Evidence from rural Colombia, The Journal of Development Studies, 50, 1135-1155.

Gómez (2012), Drug-related violence and forced migration from Mexico to the United States.

Lozano and Aleman (2013) Does Violence affect migration flow?

O'Neil (2009) The real war in Mexico: How democracy can defeat the drug cartels, Foreign affairs, 88, 63-77.

Orraca (2015) Crime exposure and educational outcomes in Mexico.

Ríos (2014), Security issues and immigration flows: Drug-violence refugees, the new mexican immigrants, Latin American Research Review, 49, 3.

Rodríguez and Sanchez (2012), Armed conflict exposure, human capital investments and child labor: Evidence from Colombia, Defense and peace economics, 23, 161-184.